Tiempo

Tiempo. Qué gran palabra, cómo pesa. Cómo pasa.

Encontrarlo para compartirlo. Para perderlo. Queriendo. Sin querer. Por culpa de otros. Buscarlo. Para ti. Para mí. Para los demás.

Ser consciente del tiempo que tienes, del que ya no. Del que vives y del que ya pasó. Contar con los dedos el tiempo que pasaste. Solo. Junto a alguien.

Tiempo. Un día fue presente. Luego, pasado. Y hablas del futuro. Que se convierte en presente. Y mientras lo explicas, ya pasó.

Y mientras pasa, liviano o pesado, sigues ahí. Como hace tantos años. Y tú, también estabas. Y de repente, en este presente, comparto más tiempo contigo. Y contigo también. Y juntas, juntos, recordamos. Pensamos en el tiempo pasado. Cómo lo pasamos sin pensar en el tiempo que vendría, en ese futuro que un día fue presente. Y que ya queda atrás, muy atrás.

Y, de golpe, veo crecer a tus hijas. Y a tus hijos también. Un día fueron deseo, futuro y presente. Y crecen. Y os veo reflejados en ellas, en ellos. Y siento un orgullo especial por poder compartir algo tan vuestro; por seguir en vuestras vidas, año tras año.

Y os abrazo. Como hace más de 30 años. Gracias por tu tiempo. Y por el tuyo. Por compartirlo conmigo.

Gràcies, Anna. Grazie, Giorgio.