Viaje en el tiempo

Ahora que tengo 50, me acuerdo de mi yo de 25. No con añoranza, sino con ternura. Si pudiera volver a los 25 no lo haría con la experiencia de ahora. Me sentiría desubicada. Sería… es absurdo pensar en eso. Si pudiera volver a los 25 cometería exactamente los mismos errores que cometí para poder llegar a ser la persona que hoy me gusta ser.

Pero si fuera posible escribir a mi yo de 25 le diría:

  • Los desamores duelen. Pero cada vez menos.
  • Todo pasa. Hasta los malos ratos. Así que no te centres en lo mal que lo estás pasando ahora, no te agarres a este momento. Deja que fluya; y tú, con él.
  • Por la misma razón, disfruta intensamente de los buenos momentos, porque también pasan.
  • Aprende a valorar las pequeñas cosas. No cuestan casi dinero. No colecciones ropa ni zapatos porque no te harán más feliz.
  • Haz limpieza de vez en cuando. Pero no sólo del polvo de debajo de la cama, sino de tu bolso, de tu monedero, de tu cabeza y de tu corazón. Deshacerse de lo que no usamos, de lo que no necesitamos, de lo que ocupa un lugar innecesario en nuestro espacio físico y emocional, nos permite disponer de nuevos espacios para nuevas vivencias.
  • Siembra continuamente, como te enseñaron tus padres, que fueron los míos. Porque recogerás los frutos. Eso sí, piensa en lo que quieres recoger para saber lo que debes sembrar.
  • Disfruta de la gente que quieres, de tus padres, de tu familia, de tus amigos. Porque la vida es muy puta y te los quitará en cualquier momento. A veces, sin avisar. De repente. Y no sabrás reaccionar. Y sentirás un dolor muy fuerte en el pecho. Pero también pasará.
  • Di a los tuyos que les quieres. Pero no como una frase hecha, no de carrerilla. Sino sintiéndola, siendo consciente de cada una de las letras que forman la frase. A ser posible, mirando a los ojos. Nunca sabes cuándo será la última vez.
  • Busca a tu niña interior, esa traviesa que has dejado escapar. No pares hasta encontrarla y reconcíliate con ella. Agárrala fuerte de la mano y no la vuelvas a dejar nunca más sola, para que no vuelva a perderse. Y perdónate por haberla dejado ir. Ella ya te ha perdonado.
  • Cree más en ti y no en lo que dicen de ti. No hagas caso a las personas tóxicas que te envidian o que tienen celos de ti. Harán todo lo posible por manipularte, por minar tu seguridad, para hacerte sentir mal.
  • Aprende a decir NO. Es muy gratificante y liberador. Un NO es un NO aquí y ahora. No es un NO permanente, o tal vez sí. Pero aprende a tener la libertad de decirlo cada vez que sientas la necesidad, al margen del qué dirán, al margen del qué pensarán.
  • No te castigues, ni te hables en negativo. No te faltes al respeto ni te insultes. Tu subconsciente es maleable, se creerá todo lo que le digas. Así que, sabiendo esto, mándate continuamente mensajes alentadores, positivos, agradecidos. Automotívate, no esperes a que los demás lo hagan. Si lo hacen, será un regalo.
  • Confía en tu instinto. Aprende a fluir con la vida y todo será más fácil. No fuerces situaciones, deja que pasen. Si son buenas, vívelas intensamente. Si son malas, acéptalas y deja que se vayan.
  • Vive cada día, cada etapa que te toque, de tal manera que puedas mirar atrás en cualquier momento y saber que hiciste lo que debías. Y te puedas sentir orgullosa de ti misma.
  • Ah, y no mires a los de cincuenta como si fueran viejunos. No tienes ni idea de lo jóvenes que nos podemos sentir.

 

4 comentarios sobre “Viaje en el tiempo

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