¿Dónde se esconde?

Entró en la habitación y la buscó en los cajones de la mesilla. Nada. Miró debajo de la cama. Y nada. Abrió armarios, removió las perchas con las manos. Nada, que no la encontraba.

Siguió rebuscando por todas las estancias de la casa: recibidor, pasillo… Miró en el mueble zapatero, sacudiendo los zapatos, uno a uno, por si se le hubiera perdido dentro de alguno de ellos. Nada.

Entró en el baño y se dedicó minuciosamente a buscar entre los estantes, repletos de lociones, cremas, bastoncillos, hilo dental… y seguía sin aparecer.

No quiso desesperarse. Tarde o temprano debería hallarla, pero no recordaba dónde la guardó la última vez. Ni siquiera recordaba el momento de haberla guardado. Hacemos tantas cosas por inercia, sin ser conscientes, que parecemos robots, pensó.

Entró en la cocina, esperanzada. Abrió los armarios, por orden. Levantó vasos y tazas, separó platos y cubiertos. Nada. En el de las ollas tampoco estaba y entre las sartenes menos aún. Rebuscó entre la despensa, abarrotada de potes de conserva, de mermeladas de melocotón, de fresa y de pera al chocolate. Nada. Apartó las latas de atún y miró tras las de olivas con anchoa. Nada de nada.

Se sentó en la cama, pensativa. ¿Dónde se habrá metido? ¿Dónde la dejé la última vez? Pensó en que si se relajaba, si dejaba la mente en blanco, los pensamientos se irían ordenando en un hilo invisible hasta llevarla al momento exacto en el que la había usado.

Se tumbó, cerró los ojos y respiró profunda y lentamente. Decidió hacer un ejercicio de relajación para abrir la mente. Se concentró primero en sus pies, relajándolos hasta el extremo de no sentirlos parte de su cuerpo. Siguió la concentración en las piernas hasta obtener el mismo resultado. Pasó a fijarse en los dedos de sus manos, apoyados sobre la cama hasta dejar de sentirlos. Subió por las manos y brazos. La sensación de relajación era perfecta. Ese ejercicio que había practicado tantas veces, le seguía dando resultado.

Media hora después se despertó de un sobresalto. Se había quedado completamente dormida y seguía sin encontrar a la maldita inspiración. ¿Dónde narices se habría escondido?